El Pirata (así es como resulta que llaman a Santi) me informó de que hoy iban a hacer un par de regatas (que raro me suena eso de hacer regatas en tierra) y que nos pasáramos a echar un vistazo por el aeródromo, y allí hemos ido.
Lo primero, es fácil de encontrar aunque no haya ni un puñetero cartel, tiras por la carretera de Biniali que hay frente a Buades (no la del cementerio, la otra) y al cabo de un rato ves unas velas como de windsurf por ahí pululando. Es el aeródromo.
Ya me había familiarizado con el aspecto de un blokart a base de googlear mucho pero tengo que reconocer que vistos “en persona” parece mucho más sencillo, es una estructura metálica sobre tres ruedas, una especie de lona hace de asiento, una barra te para los pies para que no te escurras, el volante es como un manillar de bici. Tú te metes, te pones el cinturón y la botavara queda sobre ti, con la mano izquierda manejas el timón (el manillar) y con la derecha, la vela.
Pepe ha sido el afortunado debutante esta mañana, Santi ha acoplado un asiento a su blokart, en dos clicks lo ha convertido en un biplaza, le ha prestado casco, gafas de piloto y guantes, es lo básico que se necesita, ah, y llevar zapatos que no te importe estropear porque los frenos DE EMERGENCIA están en los pies.
Ninioviento y el Pirata.
Primeros pasos

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