16 Febrero 2008
Segundo sábado que nos hemos dirigido hacia el aeródromo en Binissalem, esto se está empezando a convertir en un vicio, hace un día estupendo, y aunque no tengo ni idea me parece que hay buen viento (luego me confirmaron que no tengo ni idea, pero no adelantemos acontecimientos).
La sensación que tienes estando allí, sin menospreciar a los demás, nada más lejos de mi intención, es de paz, la carreterita que pasa por delante suele ser tranquila, muchos ciclistas, la sierra de la Tramontana al fondo, el aire tan limpio y sin ruido, sólo los “flop flop” de las banderas y alguna vela… Una gozada.
Hoy hemos invitado a Rob y su hijo de siete años, Jona, al llegar estaban haciendo unas regatas y sin problema nos hemos quedado mirando e intentando aprender un poco mientras los niños corrían por ahí.
Cuando han terminado hemos sabido que no había viento favorable, al menos no para dejar que los niños empezaran solos, ya que son novatos novatos, pero que podíamos probar nosotros, así que nada, me he lanzado, el Pirata me ha explicado cuatro conceptos básicos, (la verdad es que podría dedicarse a la enseñanza), de todo lo que me dice lo que más se me queda es “si ves que vas a volcar, suelta del todo”, al principio tienes miedo de que eso ocurra, luego le coges el gustillo y deseas poder volar con ese trasto.
Cabe destacar la sensación de velocidad, es como ir por un tobogán horizontal, lo ves todo pasar cerca y te crees un Alonso del viento, claro que luego no vas tan rápido y los demás desde fuera se parten viendo el entusiasmo que puede provocar el ir a 30kms/h.
La semana que viene estamos castigados, ya que nos abandona un rato el monitor, pero aquí seguimos, contando los minutos que faltan…
Ninioviento esperando una ráfaga favorable.
Dream Team
Mayer, alias “tu otra izquierda”
Rob “Kiwi”, lo lleva en las venas metido a fondo.

No comments yet
Feed de los comentarios de este artículo